7/9/25

Una nota agradecida para un insigne profesor de literatura


Después de muchos años de estudio, desde primaria hasta estudios de Doctorado en Ciencias Económicas, no acreditados por restricciones legales, incompetencias administrativas y académicas, y de irrespeto al Convenio de la Universidad de El Salvador, con la Universidad del Zulia hacemos un recuento de los brillantes profesores que hemos tenido y destaca la figura de mi profesor de literatura de secundaria, Padre Benito Arturo Contreras. Su metodología de enseñanza dejaba imborrables huellas en la personalidad de nosotros los educandos, tanto informativas como formativas.

Requería que leyéramos a los autores, en sus fuentes, no lo que dicen que dijo, que también lo explorábamos, pero la exigencia era leer directamente al autor. En mi formación como economista, no recuerdo a ningún profesor que haya insistido o exigido, leer, por ejemplo, a Adam Smith en La Riqueza de las Naciones, a David Ricardo en Principios de Economía Política y Tributación, aunque si recuerdo la exigencia de Reynaldo Carcanholo y Wim Dierksens, ya fallecidos, para leer e interpretar directamente la obra El Capital de Marx, en los estudios de Sociología en Costa Rica.

Pero el Padre Contreras, además de leer directamente en las fuentes, nos exigía, como parte de la nota para aprobar la materia de literatura, disertar sobre el texto leído. Todavía recuerdo mis disertaciones sobre La Divina Comedia de Dante Alligieri y Fuenteovejuna de Lope de Vega. No solamente nos informabamos sobre el contexto y el texto de los autores leídos, sino que teníamos que expresar con nuestras propias palabras y criterios lo que pensábamos sobre ellos. Desarrollábamos nuestra capacidad para razonar. 

Adicionalmente el Padre Contreras nos exigía, también como parte de la nota para aprobar la materia, una presentación formal ante la clase, con saco y corbata, con un pizarrón bien elaborado con tiza de diferentes colores, de acuerdo a la "tecnología" de la época, destacando aspectos principales y accesorios de la disertación. El Padre Contreras con toda la clase escuchaba la disertación y luego corregía a los expositores, que habíamos recibido instrucciones previas, en clase, sobre la importancia del manejo y desarrollo de técnicas oratorias, como el alcance y la modulación de la voz, el lenguaje corporal, el uso de las manos y sobre todo la claridad de la exposición, el cuidado en el uso del lenguaje preciso. Todo esto no podía lograrse sin disciplina y esfuerzo.

Conservo mi amistad cercana con un Compañero que recibió estas clases con el Padre Contreras. Y aunque su disciplina es la medicina, es un amante de la literatura y lector incansable y coincidimos en que la influencia que ejerció el Padre Contreras en nosotros y en nuestro desarrollo espiritual y académico ha sido determinante. Nuestro agradecimiento a más de medio siglo de distancia de haber tenido el privilegio de recibir sus enseñanzas Padre Benito Arturo Contreras.

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